La entidad ferrolana se adapta a un servicio de catering forzado por cambios laborales, afronta la caída de donativos y atiende a un perfil de usuario cada vez más migrante
Cope Ferrol, Ada Romero, 5 de mayo de 2026

La Cocina Económica de Ferrol ha presentado la memoria anual de 2025, un año que su presidente, Antonio Tostado, define como un «triple salto mortal» del que han conseguido «caer de pie«. La entidad ha navegado un escenario complejo, marcado por el descenso de donativos en especie, el aumento de precios y un cambio forzoso en el modelo de servicio que ahora depende de un catering.
Un cambio de modelo forzoso
El principal detonante del cambio fue una sentencia judicial que, según Tostado, limitaba el derecho al trabajo al impedir jornadas de más de cinco días seguidos. Para una plantilla de solo seis trabajadoras, (ahora son tres) la medida resultó inviable y obligó a la entidad a externalizar la elaboración de la comida. «Funcionamos a través de catering en todos los servicios de elaboración, elaboran ellos y servimos nosotros en el comedor«, aclara.
Nuevo perfil de usuario y menos donaciones
La memoria de 2025 también refleja un ligero descenso en el número de usuarios, con una media de 100 personas en la comida y 70 en la cena. El perfil ha cambiado drásticamente: los usuarios españoles, que antes eran dos tercios, ahora son solo una tercera parte. Se trata principalmente de personas mayores, solas y con recursos escasos. El resto son población migrante, mayoritariamente joven, incluyendo familias de Sudamérica con niños y personas solas de otros países.
Paralelamente, la entidad afronta una caída histórica de los donativos en alimentos, un proceso que se ha agudizado en los últimos cinco años por el aumento de precios. Con el nuevo modelo, los productos para elaborar (pasta, legumbres) los recoge el catering, que los descuenta de la factura a precio de albarán, suponiendo un ahorro del 20% para la Cocina Económica. Los productos de consumo directo, como yogures o fruta, los sigue sirviendo la entidad.
El reto de la supervivencia económica
Uno de los grandes desafíos es la pérdida progresiva de socios por envejecimiento, un «goteo continuo» que las nuevas altas no logran compensar en número, aunque sí en recaudación por ser cuotas más altas. Tostado subraya la dificultad de revertir esta tendencia en una ciudad como Ferrol, marcada por el descenso de población durante décadas.
El objetivo prioritario para 2026 es estabilizar las cuentas tras acumular más de 70.000 euros de pérdidas en los últimos años. El ejercicio de 2025 se cerró con un déficit de solo 3.300 euros sobre un presupuesto de 550.000, lo que se considera un resultado de práctica estabilidad. «No podemos incurrir en una política de pérdidas continuas», afirma Tostado, quien defiende la necesidad de mantener la entidad como una asociación independiente y no como un «apéndice de ninguna administración«.